
"...Así es que una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo màs que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto "inconsciente" más amplio, que nunca está definido con precisión o completamente explicado. Ni se puede esperar definirlo o explicarlo. Cuando la mente explora el símbolo se ve llevada a ideas que yacen más allá del alcance de la razón. La rueda puede conducir nuestros pensamientos hacia el concepto de un sol "divino", pero en ese punto, la razón tiene que admitir su incompetencia, el hombre es incapaz de definir un ser "divino". Cuando con todas nuestras limitaciones intelectuales, llamamos divino a algo, le hemos dado meramente un nombre que puede basarse en un credo pero jamás en una prueba real.
Como hay innumerables cosas más allá del alcance del entendimiento humano, usamos constantemente términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o comprender del todo. Esta es una de las razones por las cuales todas las religiones emplean lenguaje simbólico o imàgenes. pero esta utilizaciòn consciente de los símbolos es sòlo un aspecto de un hecho psicológico de gran importancia : el hombre también produce símbolos inconsciente y espontáneamente en forma de sueños.
No es fácil captar este punto, pero hay que captarlo si queremos saber más acerca de las formas en que trabaja la mente humana. El hombre, como nos damos cuenta si reflexionamos un momento, jamás percibe cosa alguna por entero o la comprende completamente. Puede ver, oír, tocar y gustar; pero hasta donde ve, cuànto oye, que le dice el tacto o que saborea, dependen del número y calidad de sus sentidos. Estos limitan su percepción del mundo que le rodea...Ademàs hay aspectos inconscientes de nuestra percepción de la realidad. El primero es el hecho de que, aún cuando nuestros sentidos reaccionan ante fenómenos reales, visuales y sonoros, son trasladados en cierto modo desde el reino de la realidad al de la mente. Dentro de la mente, se convierten en sucesos psìquicos cuya naturaleza ultima no puede conocerse (porque la psique no puede conocer su propia sustancia psìquica). Por tanto, cada experiencia contiene un número ilimitado de factores desconocidos, por no mencionar el hecho de que cada objeto concreto es siempre desconocido en ciertos respectos, porque no podemos conocer la naturaleza última de la propia materia.
Despues hay ciertos sucesos de los que no nos hemos dado cuenta conscientemente, han permanecido, por así decir, bajo el umbral de la consciencia. Han ocurrido pero han sido absorbidos subliminalmente, sin nuestro conocimiento consciente, Podemos darnos cuenta de tales sucesos sólo en un momento de intuición o mediante un proceso de pensamiento profundo que conduce a una posterior comprensiòn de que tienen que haber ocurrido, y aunque, primeramente, podamos haber desdeñado su importancia emotiva y vital, posteriormente surgen del insconciente como una especie de reflexiòn tardía.
Podría aparecer, por ejemplo, en forma de sueño. Por regla general, el aspecto inconsciente de cualquier suceso se nos revela en sueños, donde aparece no como un pensamiento racional sino como una imagen simbólica. Como cuestión histórica, fue el estudio de los sueños lo que primeramente facilitó a los psicólogos investigar el aspecto insconciente de los sucesos de la psique conciente.
Basándose en esa prueba, los psicólogos supusieron la existencia de una psique insconciente, aunque muchos científicos y filósofos niegan su existencia. Razonan ingenuamente que tal suposición implica la existencia de dos "sujetos" o dos personalidades dentro el mismo individuo. Pero eso es precisamente lo que representa con toda exactitud, y una de las maldiciones del hombre moderno es que mucha gente sufre a causa de esa personalidad dividida. En modo alguno es un síntoma patológico, es un hecho normal que puede ser observado en todo tiempo y en cualquier lugar. No es simplemente el neurótico cuya mano derecha ignora lo que hace la mano izquierda. Este conflicto es un sìntoma de una inconsciencia general que es innegable herencia común de toda la humanidad. El hombre fue desarrollando la consciencia lenta y laboriosamente, en un proceso que necesitó incontables eras para alcanzar el estado civilizado (que, arbitrariamente, se fecha con la invención de la escritura, hacia el 4000 a.C.). Y esa evoluciòn está muy lejos de hallarse completa, pues aún hay grandes zonas de la mente humana sumidas en las tinieblas. Lo que llamamos la "psique" no es, en modo alguno, idéntica a nuestra consciencia y su contenido..."
Carl G. Jung "El hombre y sus sìmbolos"

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