
La Música y Nosotros. Una Relación más Estrecha.
¿Cuán profundamente sentís la música?, ¿Cuánto de vosotros dais? Cuanto más deis de vosotros a la música que estáis experimentando, más vibraciones de poder energético resonarán a través vuestro. Si os acercáis a la gran música con un corazón abierto, una mente dispuesta y un cuerpo relajado, ella ingresará en vosotros y os renovará. La música grande aporta corrientes curativas y cargas eléctricas, pero éstas no pueden entrar y revitalizaros si estáis distraídos, tensos y resistentes, críticos, impacientes, no gratos o mal preparados. Debido a que nuestra armonía es imperfecta y estamos dispersos, a veces perdemos las mejores cosas en la vida. Un poeta ha escrito: “Los Ángeles vienen a visitarnos, y nos enteramos sólo después que se fueron”. Si os tomáis tiempo para prepararos para vuestra música, ella actuará a través, y no tan sólo alrededor de vosotros. Poneos en una posición confortable, en vuestra silla (sofá o cama) favorito, o extendidos en el piso. Si estáis en el exterior, sobre la hierba o contra un árbol preferido. Usad claves para obtener una experiencia musical más significativa.
Antes de Comenzar la Música
1. Calmarse durante un minuto. Hablar al cuerpo; decir a cualquier parte tensa que se relaje. Hablar a los sentimientos; decirles que se calmen. Hablar a la mente; que se libere de pensamientos ansiosos.
Sentir la Divina Presencia la cual escucharéis. Para concentrarse es necesario una afirmación o verso, tal como: “Que yo esté calmo y sepa que soy Dios”. Hacer que este ejercicio sea corto, simple y agradable.
2. Estar agradecido a la música que se va a oír. Decir “Te agradezco”.
3. Abandonarse, entregarse a la música. Tratar de abrirse a la música que se oye.
Mientras la música está sonando
4. Liberar todas las tensiones en la música. Sentir a esa música liberándose de toda negatividad y tensión. Siempre que se sienta una obstrucción en uno, buscar una salida. Respirar profundamente, recibiendo a la música. Aflojarse completamente.
5. Sentir que la música nos abraza y colma. Dejar toda necesidad de dominar o de controlar la situación.
Abrirse a la curación, revitalizando las corrientes de melodía que están entrando en uno. Ir dentro del sonido.
6: Darse a la música. Gozar la música dondequiera que nos lleve.
7. Estar llenos de alegría y alabanzas.
Cuando la Música ha Terminado
8. No poner música mucho tiempo cada vez.
9. Tomarse tiempo para absorber la música escuchada. Estar sentado en calma y en silencio durante unos pocos minutos después de que finalizó.
10. Cuando sea apropiado, combinar la experimentación de la música con otra actividad, como llevar un diario, dibujar, bailar o moverse, o hacer tareas tales como trabajos caseros, cocinar, atender el negocio o ir de compras.
El Entorno
Incluso antes de oír la primera nota, tiene gran importancia dónde se oirá la música. Tomar el tiempo necesario para preparar el medio ambiente más ventajoso para las experiencias musicales. He aquí cuatro sugerencias que ayudarán:
1. Sentir la música en un lugar bello. Evitar el desorden, el estruendo, la fealdad y la oscuridad. Hacer que el ambiente sea claro, que los colores sean más intensos y buscar la luz.
2. Que la música sea puesta en un lugar tranquilo. Que sean mínimos el ruido y las distracciones externas. Apagar la T.V., evitar fuertes zumbidos de las instalaciones eléctricas. Que la música surja del silencio, o que se oiga la música de la naturaleza. Ser sensitivos a los sonidos de la lluvia, de los bosques, corrientes, vientos, océano, pues éstos se combinan con las melodías musicales para elevarnos y ligarnos con lo Eterno. Hallar el volumen particular que sea mejor.
3. Comprar un buen equipo. Buscar un sistema estéreo o de sonido con parlantes que produzcan la música con tono claro y mínima distorsión. Confiar en el propio oído. Considerar distintos sistemas de
parlantes antes de decidir la adquisición. No comprar, necesariamente, por la marca de fábrica o por la propaganda. Para aumentar el valor terapéutico, no ser críticos de la música que se está sintiendo. Un oyente quisquilloso no se elevará. Elegir grabaciones con las que se pueda vivir, y amarlas incondicionalmente por todo lo que pueden ofrecer. Poner de relieve los tesoros de la música, no los defectos. Oír detrás de las notas las insinuaciones, las melodías más espléndidas, y los arquetipos que el compositor pueda haber “oído” y mantenido con vida. Conmoverse en los silencios entre las notas. Tal actitud de sinceridad y gratitud ampliará el campo y la profundidad de las experiencias musicales que llegan a uno. En una atmósfera de gozosa aceptación, las vibraciones curativas de la música grande pueden ingresar mejor y aportarnos los mayores goces y elevación posibles.
Música para Mejor Salud y Bienestar.
Mientras que las más grandes obras musicales llenarán de energía e inspirarán todos los niveles de nuestro ser, cierta música afectará básicamente el cuerpo físico. Tales obras pueden hacernos sentir más fuertes y más energéticos en nuestros movimientos; otras pueden hacer que necesitemos movernos más, tal vez por medio del baile, de las tareas domésticas, de la pintura o aun escribiendo a máquina. Otras selecciones afectarán más los sentimientos y emociones. Tal vez cierto aire o canto nos hará gritar, mientras que otro producirá mayor devoción, determinación o aun enojo. Otra selección de música puede apelar principalmente a nuestra mente, inspirándonos con una nueva idea, sembrar pensamientos de claridad y creatividad. Finalmente hay piezas musicales que penetran a través de todas las capas externas. Esta clase de música habla directamente al corazón y al alma, haciéndonos recordar de nuestra total, divina conexión y más elevada individualidad en Dios. Como regla, diferentes instrumentos afectan partes particulares de nuestra constitución, como sigue:
1. Cuerpo Físico - cobres, percusión, sonidos fuertes de notas bajas; música electrónica.
2. Emocional o Astral - instrumentos de viento de madera, y cuerdas.
3. Mental - cuerdas.
4. Alma o Etèrico - Arpa y órgano; carillón; cuerdas sonidos altos.
Buscar la especie de música que uno necesita para equilibrar y despertar todo en uno. Descubrir los momentos y secuencias en los cuales es más apropiada una cierta selección musical.
Hallando nuestra Música.
2. Emocional o Astral - instrumentos de viento de madera, y cuerdas.
3. Mental - cuerdas.
4. Alma o Etèrico - Arpa y órgano; carillón; cuerdas sonidos altos.
Buscar la especie de música que uno necesita para equilibrar y despertar todo en uno. Descubrir los momentos y secuencias en los cuales es más apropiada una cierta selección musical.
Hallando nuestra Música.
Influyen muchos factores en nuestras necesidades y elecciones musicales. Entre estos están los siguientes:
1) temperamento, 2) reacciones sensorias, 3) pautas de conducta y memorias de la juventud, 4) el entorno en el hogar y en el trabajo, y 5) fuertes deseos y aspiraciones, los ideales que más seguimos a lo largo de toda nuestra vida.
Cada uno de nosotros nació con un temperamento para desempeñarnos y expresarnos en nuestra vida. El temperamento de cada persona es único y no se repetirá nunca, La Luz del Creador y nuestras propias respuestas vitales vienen a través de nuestros temperamentos en varios matices de energías, denominados los cuatro elementos básicos: Fuego, Tierra, Aire y Agua. Las enseñanzas espirituales a través de las edades han reconocido estos cuatro modos de expresión de la vida. Los antiguos griegos consideraban a los cuatro elementos como definidas fuerzas psicológicas, que correspondían en la persona a la voluntad (Fuego), al cuerpo y la acción (Tierra), a la mente y al pensamiento (Aire), y a las emociones (Agua). Estas fuerzas vitales son poderes potencialmente presentes en cada uno de nosotros, en diferentes combinaciones y proporciones.
Hallarse a uno mismo en los cuatro elementos como están descritos. Tal comprensión puede ayudarnos a comenzar a liberar más de nuestros talentos y potencialidades inherentes a través de estos canales para la Luz, a desarrollar nuestras fuerzas y a trabajar sobre nuestras debilidades y zonas oscuras. Usar la música, también, para cultivar y activar la expresión de nuestras energías, cuando surgen de los cuatro elementos básicos.
Efectos de la Música
La música puede cambiar nuestro mal humor, darnos energía, elevarnos a alturas espirituales. Los sonidos cotidianos también nos afectan. Consideremos durante unos pocos minutos hasta qué grado los sonidos influyen en nuestra vida. ¿Qué clase de sonido predomina entre los que se producen en torno de nuestro hogar y en los alrededores del lugar en que trabajamos? ¿Cuántos de estos sonidos nos son agradables? ¿Cuáles nos dan más energía, y qué sonidos entre los que oímos cada día son confusos, estrepitosos, caóticos o agotadores? El psiquiatra James E. Johnson en su libro "Liberarse de la depresión" recomienda la música saludable pero advierte contra los efectos adversos del rock-and-roll, que él considera una mascarada como música. Halló que los ritmos (beats) de esta clase de música contribuyen peligrosamente a la depresión y a la hipertensión.
Algunos estudios han demostrado que cierta clase de música, si se escucha repetidamente, producen el efecto de agotar nuestros sistemas energéticos y causa confusión en el pensar, desorientación en los sentimientos y una inversión de los sistemas de valores. Se ha informado que oír muchísimos sonidos discordantes produce entumecimiento en el cuerpo y confusión entre las dos mitades del cerebro, lo cual parece provocar que respuestas y percepciones se desvíen desde un hemisferio cerebral al otro menos apropiado. Esto parece que deteriora la sensibilidad de la persona de manera tal que la fealdad llega a ser una adicción. Tales personas comienzan a buscar caos conscientemente, disturbios y desorden en la vida porque han perdido la percepción para juzgar o distinguir lo que es beneficioso de lo que es perjudicial y destructivo. En efecto, cuando han alcanzado este punto han perdido toda sensibilidad por la belleza y los valores positivos y sentirán grandes deseos por todo lo que les es destructivo. La confusión crece y la falta de resistencia puede eventualmente conducir a un completo zombismo hasta que no tengan control de sí mismos o de sus acciones. La música destructora causa daño no sólo a nuestro cuerpo físico, sino también a nuestras emociones y procesos mentales. Tales sonidos afectan por completo a nuestra aura, haciendo que nos sintamos psíquicamente dejados de lado, fragmentados, amedrentados, reñidores, aislados, tensos y desorientados. Esos sonidos tan estresantes y desagradables desbaratarán nuestros planes, y confundirán y frustrarán nuestros objetivos. La música más trágicamente discordante nos alejará de nuestro centro de guía interior, separándonos de nuestra unión consciente con el creador, sintiéndonos abandonados y exponiéndonos a ser controlados por vibraciones negativas. Y, como lo ha demostrado Dorothy Retallack, la fea música de rock mata plantas.
Música para la Vida Diaria
Cada día de nuestra vida es importante y contiene muchas oportunidades nuevas para desarrollarnos. En cuanto más creativa y receptivamente podamos ver nuestra vida menos posible nos será sentirnos aburridos o derrotados. Con el fin de estar preparados para tantas oportunidades como sea posible, planeemos y simplifiquemos nuestro día. Determinar la cantidad de rutina necesaria para sentirnos seguros, y cuánta variedad y espontaneidad podemos manejar. La música, apropiadamente seleccionada, nos ayudara a obtener estabilidad, variedad y las oportunidades creadoras que necesitamos. Bellas melodías, cuidadosamente elegidas de acuerdo con nuestro plan, ayudará a concentrarnos y a enfrentar el estrés con fuerza.
Traducción resumida del Libro homónimo de Editorial "The Theosophical Publishing House
* HAL LINGERMAN *
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