martes, 15 de marzo de 2011

La misiòn espiritual de ser padres.


"Dado que la falta de individualidad (es decir, el permitir la interferencia con la personalidad, interferencia que impide cumplir los mandatos del Ser Supremo) es de tanta importancia en la producciòn de la enfermedad,y dado que suele iniciarse muy pronto en la vida, pasemos a considerar la autèntica relaciòn entre padres e hijos, maestros y discìpulos.

Fundamentalmente, el oficio de la paternidad consiste en ser el instrumento privilegiado (y, desde luego, el privilegio habrìa de considerarse divino) para capacitar a un alma a entrar en contacto con el mundo por el bien de la evoluciòn. Si se entiende de forma apropiada, es probable que no se le ofrezca a la humanidad una oportunidad màs grande que èsta para ser agente del nacimiento fìsico de un alma y tener el cuidado de la joven personalidad durante los primeros años de su existencia en la tierra. la actitud de los padres deberìa consistir en dar al recièn llegado todos los consejos espirituales, mentales y fìsicos de que sean capaces, recordando siempre que el pequeño es un alma individual que ha venido a este mundo a adquirir su propia experiencia y conocimiento a su manera, segùn los dictados de su Ser Superio, y que darle cuanta libertad sea posible para que se desarrolle sin trabas.

La profesiòn de la paternidad es de servicio divino y deberìa respetarse tanto, si no màs, que cualquier otra tarea que tengamos que desempeñar. Como es una labor de sacrificio, hay que tener siempre presente que no hay que pedirle nada a cambio al niño, pues, consiste sòlo en dar, y sòlo dar, cariño, protecciòn y guìa hasta que el alma se haga cargo de la joven personalidad. Hay que enseñar desde el principio independencia, individualidad y libertad, y hay que animar al niño lo antes posible a que piense y obre por sì mismo. Todo control paterno debe quedar poco a poco reducido conforme se vaya desarrollando la capacidad de valerse por sì mismo, y màs adelante, ninguna imposiciòn o falsa idea de deber filiar debe obstaculizar los dictados del alma del niño.

La paternidad es un oficio de la vida que pasa de unos a otros, y es en esencia un consejo temporal y una protecciòn de duraciòn breve que transcurrido un tiempo, deberìa cesar en sus esfuerzos y dejar al objeto de su atenciòn libre de avanzar sòlo. Recordemos que el niño, de quien podemos tener la guardia temporal, quizà sea un alma muchas màs grande y anterior que la nuestra y quizà sea espiritualmente superior a nosotros, por lo que el control y la protecciòn deberìan limitarse a las necesidades de la joven personalidad."


"Cùrese ud. mismo" Dr. EDWARD BACH

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